Estamos viviendo en tiempos de suma conexión y total desconexión con el otro. Creandonos una infinidad de vacíos, miedos, dudas y sumergiéndonos cada vez más en un mundo de ansiedad y depresión.
Cada vez más personas están pidiendo a gritos algo que los haga sentir llenos, con algo que les de valor a sus vidas. La sobre información y todos los estimulos que recibimos a diario nos estamos volviendo adictos a llenar cada momento con distracciones. Redes sociales, noticias, notificaciones constantes… evitamos el silencio porque en él surgen emociones que preferimos no enfrentar. Pero el verdadero alivio no está en escapar, sino en pausar, respirar y sentir.
La vida es un constante fluir de momentos, experiencias y emociones. A veces, lo que pasa simplemente se va, como el agua en un río, sin dejar rastro. Pero otras veces, lo que pasa pesa, se queda en el cuerpo, en la mente y en el corazón, como una mochila invisible que nos acompaña en cada paso.
Nos aferramos a recuerdos, a palabras no dichas, a heridas que aún no sanan. Nos pesa el pasado, nos pesa lo que pudo ser y no fue, lo que dijimos y lo que callamos. Pero la verdad es que ese peso no nos define, ni nos condena. Nos invita a mirar hacia adentro, a reconocer lo que duele, a soltar lo que ya no nos sirve.
Desde chica tuve que pasar y vivir experiencias muy dolorosas, que me hicieron muy consciente, aún que a veces me pierda en el camino. El yoga y la meditación me han enseñado que todo es impermanente. Que lo que hoy pesa, mañana puede ser liviano. Que la respiración es una herramienta poderosa para liberar tensiones, para hacer espacio, para transformar el peso en aprendizaje.
Si hoy sentís que lo que pasa también pesa, date el permiso de soltar, respirar y confiar. Porque al final, lo que realmente importa no es lo que cargamos, sino cómo elegimos seguir adelante.
No olvides esta frase “Mientras vivas estás a tiempo”
Qué es lo que hoy podés dejar ir? ✨💛
Besos!!
Lina
Deja un comentario